Cachorros enfermos. Enfermedades bacterianas y virales.

La mayoría de las enfermedades bacterianas de los cachorros enfermos, se deben a los gérmenes del entorno.

Por lo tanto, la clave para prevenir todas estas enfermedades es mantener una estricta higiene del habitáculo donde estarán.

Las estadísticas señalan que cerca del 15% de los cachorros nacidos mueren antes de cumplir los 15 días: alrededor de la mitad, a causa de un parto delicado o de una mala reanimación; la otra mitad, como como consecuencia de una enfermedad infecciosa.

Cachorros enfermos: las septicemias neonatales pueden afectar a camadas enteras 

Debido a la presencia de bacterias en la maternidad o, lo más frecuente, cuando la madre alberga gérmenes en su vagina y los cachorros se contaminan al nacer.

Algunos agentes presentes en las vías genitales de la perra (por ejemplo, micloplasmas) pueden ser temibles.

En algunos días, los recién nacidos pueden ser cachorros enfermos: se pueden poner a llorar sin parar y se niegan a mamar.

Aunque debe administrarse un tratamiento con antibióticos lo más rápido posible, por desgracia este no siempre permite mantener a raya el fatal desenlace,

También pueden existir infecciones bacterianas más localizadas

Un cordón umbilical mal desinfectado puede infectarse. En ese caso, se congestiona (se pone rojo) durante los días siguientes al nacimiento. Se habla de onfalitis.

Esta puede degenerar en peritonitis (infección abdominal), por lo que no debe tratarse a la ligera.  El veterinario se verá obligado a administrar antibióticos.

Para prevenirla, es muy eficaz prestar mucha atención a los cordones, desinfectarlos correctamente y controlar su estado de manera regular.

Cuando los cachorros enfermos están cubiertos por placenta

Cuando la madre tiene una infección de la boca (una estomatitis) o sarro o cuando los cachorros están recubiertos por trocitos de placenta seca y sobreinfectada, pueden aparecer costras más o menos purulentas sobre el cuerpo de los cachorros enfermos.

En ese caso, habrá que lavarlos con un champú antiséptico y, en ocasiones,  alejarlos de su madre.

La oftalmia neonatal

Se traduce por una hinchazón de los globos oculares antes de que los cachorros abran los parpados, lo cual sucede aproximadamente antes de que cumplan 15 días, y se aprietan, sale pus.

El veterinario se verá obligado a actuar rápidamente para evitar que los cachorros se queden ciegos.

cachorros enfermos
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Las enfermedades virales en cachorros enfermos

La enfermedad viral más conocida es la herpesvirosis canina. Esta enfermedad casi pasa desapercibida en el adulto que, a veces, presenta signos genitales (infertilidad, pápulas sobre las mucosas genitales) o respiratorios (tos, rinitis).

Los cachorros se contaminan en el útero al nacer o justo después. El periodo de incubación es de entre 4 y 6 días.

Los síntomas son bastante poco representativos: trastornos digestivos (hinchazón, diarrea), trastornos nerviosos, chillidos estridentes.

En ocasiones, por el contrario, los cachorros se muestran decaídos sin manifestar otros síntomas. En dicho caso, sólo la autopsia permitirá sospechar de esta enfermedad.

Cuestiones corrientes sobre el herpes

  • Se debe mantener una higiene estricta en el nido.
  • Hay que mantener la temperatura corporal de los cachorros a 37° C.
  • Hay que asegurarse de que los cachorros toman correctamente calostros.
  • Vacunar a la perra.

La inseminación artificial puede proteger al macho si este no entra en contacto con la hembra. En cambio, si el herpes se encuentra en el semen del macho, la inseminación no protegerá a la hembra.

Para prevenir la herpesvirosis

Es necesario cuidar la higiene en los primeros momentos. En efecto, el herpesvirus canino es extremadamente sensible a cualquier agente desinfectante y le costará mucho sobrevivir en el medio ambiente si todos los parámetros de higiene están controlados.

La temperatura en la maternidad y directamente en contacto con los cachorros es el segundo medio de prevención.

El virus herpético se multiplica mal a temperaturas de 37°C. Por tanto, hay que calentar el nido para que la temperatura de los cachorros sea de 37°C en lugar de 35,5°C, esto se aplica para razas comunes, en caso de los bulldogs, este tipo de perros son más sensibles al calor.  La vacunación contra el herpesvirus permite proteger al cachorro con eficacia si este ha tomado correctamente el calostro.

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